Noción
de historia
El tema de la historia
da origen a una rica problemática, que se despliega en múltiples cuestiones. En
primer lugar debemos distinguir dos aspectos: la historia como realidad y la
historia como ciencia. Algunas lenguas poseen dos palabras distintas para
expresarlos (en alemán, Historie y Geschicthe). En español podemos
distinguirlos escribiendo la primera con minúscula y la segunda con mayúscula. La
historia como realidad consiste en un conjunto de acciones humanas realizadas
sucesivamente en el tiempo, y de sus resultados relacionados entre sí. La
Historia como ciencia es el estudio crítico y la narración ordenada de esos
acontecimientos.
En el primer sentido,
el problema se plantea en función del concepto del ser y de la realidad en
cuanto tal. El problema del ser histórico no es más que un aspecto del problema general del ser y de la realidad. Cabe,
pues, hacer una ontología del hecho histórico, de sus condiciones de posibilidad,
analizando la esencia y los caracteres de la historicidad, como una categoría especial que determina un modo
peculiar de ser. Ante lo cual caben tantas actitudes cuantas son posibles ante
la misma realidad. Desde considerar la historicidad como algo esencial e
intrínseco a todo el ser, o por lo menos al ser del hombre (Hegel, Dilthery),
hasta reducirla a una modalidad accidental y extrínseca, superpuesta como
resultado a algunas acciones humanas, individuales y colectivas, adoptando una
interpretación más conforme con los principios de la filosofía escolástica.
Considerada la Historia
en cuanto ciencia, o sea como una rama particular del saber humano, el tema se
disgrega en una multitud de aspectos: puede plantearse la cuestión de si es un
saber científico, o solamente una técnica, o un arte (historiología). Admitiendo
que sea ciencia, cabe investigar sus condiciones de posibilidad y de
legitimidad y el modo como debe hacerse el estudio y la realización de la
Historia para construir un saber verdaderamente científico (Historiografía, que
a su vez es una aplicación de la metodología de la historia).
Pero el concepto de Historia
es múltiple y ha sufrido numerosas variaciones a lo largo de los siglos. De aquí
resulta que también la Historiografía tiene historia, y, por lo tanto, puede
hacerse una Historia de la Historiografía, en que se recojan las diversas modalidades
que la manera de hacer Historia ha revestido en los distintos tiempos.
Cabe, pues, hacer una
Filosofía de la Historia en cuanto realidad, y una Filosofía de la Historia
como ciencia. Pero hay múltiples realidades históricas, correspondientes a la
diversidad de actividades que han desplegado los hombres en la ciencia, en el
arte, en la política, en el derecho, en el aspecto nacional, militar, social,
etc. Todas esas actividades y sus resultados constituyen otros tantos objetos
de la Historia. A nosotros nos interesa en concreto la de la filosofía,
la cual puede considerarse de dos maneras: una, en sí misma y en sus
condiciones de posibilidad y legitimidad en cuanto rama particular de la
Historia general, con lo cual cabe hacer una Filosofía de la Historia de la Filosofía;
y otra, en cuanto a su origen y a las distintas modalidades que la manera de
hacerla ha ido revistiendo a lo largo de los siglos, lo cual da lugar a una
Historiografía de la Historia de la Filosofía. A este propósito se han
planteado las cuestiones de si la Filosofía se identifica con su Historia, y si
la Historia de la Filosofía es o no Filosofía.
Referencia
Bibliográfica:
Fraile,
G.,
Historia de la Filosofía, Grecia y Roma.
BAC: Madrid, 20058.
Jóvenes, frente a la noción de historia ¿en qué se distinguen los dos aspectos: la historia como realidad y la historia como ciencia?
ResponderEliminarJuan Pablo Suárez Mejía
EliminarSe utiliza el término Historia para referirse a la historia como relato, conocimiento e investigación, bien lo dice el artículo "en cuanto ciencia". Cabe resaltar que al encargase de los relatos, no podemos dejar que la Historia sea confundida con un género literario, pues aceptando esto no habría diferencia entre la ficción y la realidad, es decir entre la narrativa y la historia.
Por otro lado el término historia corresponde a la humanidad que transcurre en el tiempo, historia sería el conjunto de acontecimientos.
En el siguiente ejemplo se puede evidenciar con mayor claridad la diferencia:
En la clase de Historia de la filosofía moderna estudiamos la historia de René Descartes.
historia: son las acciones humanas que se pueden ubicar en el espacio-tiempo.
Historia: es el debate intelectivo o análisis reflexivo que el hombre hace a lo que conoce y desconoce de la historia, en otras palabras el estudio de la esencia de la historia.
Johan Andrey Acero Villamizar.
EliminarEl lenguaje nutre la existencia de la humanidad, nutre el pensamiento y su sentido, en el caso de Historia e historia, el cambio se denota en una sola letra en el carácter literal, pero en su sentido, en las características, en la concepción, se diferencian en más que un solo punto.
La primera concepción, la que hace alusión a la ciencia exacta, se caracteriza por su objetividad, homogeneidad y metodología, con ello se puede denominar a esta acepción como la ciencia que reúne los datos propios de cada época y de las historias de cada individuo, conformando un todo sistematizado, que mantendrá su veracidad en el transcurrir de la vida, y en toda persona que la estudie.
La otra historia se caracteriza por su talante subjetivo, puesto que parte de cada persona y su vivir individual, es el ser el que se manifiesta en esta concepción, el ser en el tiempo y sus acontecimientos, esta historia es uno de los elementos presentes en el estudio de la otra Historia, en la sistemática.
A modo de conclusión se hace énfasis en su diferencia, la homogeneidad de la Historia como ciencia y la subjetividad de la historia como característica particular de los seres.
Johan Alexis Ortiz Téllez ¡Somos historia! Esta expresión sintetiza y conjuga en su universalidad por lo menos dos sentidos de historia, o en este uso de la palabra es posible poner en claro los dos sentidos clásicos que se le pueden dar a este vocablo. En primer lugar, la historia entendida como el acontecer cotidiano, es el diario vivir y el diario transcurrir del tiempo, son todas las micro-historias, por llamarlo así, que contamos, que nos cuentan y que hacemos todos los días. Esta historia que descifra la vida misma, tiene un valor sociológico grande, pues en esta cotidianidad sucede que el individuo se construye, y va forjando sociedades. Pero esta construcción de la personalidad, del yo, se hace desde todos esos relatos que escuchamos, en últimas podemos decir que somos multitudes porque somos historias.
ResponderEliminarSin embargo, esta no es la única opción para dar cuenta de la Historia, pues por lo menos desde Hegel, es posible entrever cómo en esa cotidianidad suceden no solo micro-historias, sino que hay un proceso social que va marcando individualidades y va marcando la dinámica de nuestros pueblos. A esto se puede denominar como Historia, (con 'H' mayúscula) pues se distingue de los relatos que a diario contamos, esta Historia a lo largo del tiempo ha adquirido un estatuto epistémico que le ha permitido dar conclusiones más científicas, pues el historiador se sirve de metodologías y de ciencias exactas para dar cuenta del proceso de eso que somos como humanidad. Claro que ¡Somos Historia! Pues los hechos pasados nos han determinado, nos han puesto de frente a un presente ya concreto y marcados por distintos procesos. Por eso es posible concluir, que la Historia es puente que posibilita el diálogo entre presente y pasado para que el futuro pueda ser continuo y fructífero, o al menos mejor que el ahora.
Jonathan Rubiano
ResponderEliminarLa historia como realidad consiste en el conjunto de acciones humanas realizadas sucesivamente en el tiempo, y va quedando como una historia. Es decir, los acontecimientos del pasado que merecen ser recordados ejemplo: la historia de la independencia de Colombia o la llegada del hombre a la Luna
En cuanto a la Historia como ciencia, es el estudio de la historia, en donde de investiga y se trata de legitimar la historia construyendo un criterio científico.
Juan González
ResponderEliminarAl momento de adentrarnos en el estudio filosófico de la Historia, es necesario tener presente la diferencia que hay en los términos Historia e historia, ya que, aunque son vocablos similares, cada uno tiene una idea diversa.
Al hablar de “Historia” (Geschichte - History), se refiere a la historia como relato, conocimiento e investigación, en cuanto ciencia. Dicho de otra manera, al debate intelectivo o análisis reflexivo que el hombre hace a lo que conoce y desconoce de la historia, al estudio de su esencia y de los cambios sucesivos que se han producido en cualquier ámbito de fenómenos; de manera que, historia es externamente lo que, en el espacio y el tiempo, acontece en su determinado lugar.
Y cuando se habla de la “historia” (Geschehen - Story), refiere a un acontecer o un ocurrir. Es una descripción de cómo sucedió algo y normalmente tiene la intención de entretener a la gente.
La diferencia de estos términos, radica en su naturaleza. Mientras la Historia refiere a un análisis científico y ordenado de unos sucesos acontecidos en determinado lugar y tiempo; la historia, relata o describe un suceso de tipo literario que no es objeto de estudio.
Es de gran relevancia en la vida del hombre la historia dado que esta misma deja entrever el fruto de los esfuerzos humanos, sin ella no es posible reconocer un logro o una victoria sea cual sea porque el presente es efímero y el futuro no existe, así que la historia es el cajón donde se almacena la verdad y la realidad, sin embargo, se manifiesta de dos maneras según la perspectiva desde que se la mire sin dejar de contener en sí la verdad aunque en ocasiones parezca se una más cierta que la otra.
ResponderEliminarEstas dos formas corresponde la historia subjetiva, en la que el sujeto mira desde sus pensamientos, circunstancias y pasiones, y le da un toque propio, incluso llegando a desaparecer la realidad del mismo relato sin ausentarse por esto la verdad del relato, tal es el caso de los mitos, que aunque no manifiestan la certeza histórica que se esperaría de un relato, expresan mucho más de lo que sería posible narrar con el lenguaje objetivo y cuadriculado de la ciencia y la realidad visible.
En segundo lugar se encuentra la visión objetiva de la historia que no permite alejarse demasiado de la realidad y que aunque resulta imposible alejar la historia de su narrador y sus características propias como ser humano particular es a través del lenguaje y sus expresiones objetivas que el relato transmite no emociones u opiniones del autor sino una realidad un poco más independiente y sólida de lo sucedido.
ambas visiones de la historia funcionan como una bisagra que mantiene la puerta unida a la pared aunque una parte es estática (objetiva) y la otra flexible (subjetiva) sería imposible alcanzar la verdad completa sobre el hombre sin su unión, pues el hombre se relaciona con realidad que son mucho más que reales y que debe expresar mediante el lenguaje subjetivo y realidades tan concretas que no permiten ni deben permitirse ambigüedades que destruirían su fuerza interior y solidez como lo son las verdades matemáticas que se usan en la construcción de un puente que de ser ambiguas costarían mucho más que una certeza momentanea.